Hipertensión en personas mayores: qué es y cuáles son sus síntomas

La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, es una dolencia frecuente en personas mayores.

Al hablar de presión arterial nos referimos a la fuerza que ejerce la sangre al empujar contra las paredes de las arterias.

Hay que tener en cuenta que cada vez que el corazón late, la sangre corre por las arterias, y el hecho de que la fuerza sea demasiado grande puede conllevar problemas de salud.

Cuanta más sangre bombee tu corazón y cuanto más estrechas sean las arterias de tu organismo, mayor será tu presión arterial. Así, la presión arterial estaría determinada por la cantidad de sangre que el corazón bombea y por el grado de resistencia al flujo de la sangre que tienen tus arterias.

La lectura de la presión arterial se realiza en milímetros de mercurio (mm/Hg), y se divide en dos cantidades diferentes:

  • Presión sistólica: Este es el valor superior y es precisamente el que se encarga de medir la presión en las arterias cuando el corazón está latiendo.
  • Presión diastólica: Es el valor inferior, que es el segundo número que suele aparecer en el lector de la tensión, mide la presión en las arterias entre latidos.

Si los números son correctos, es posible que tu presión arterial sea correcta. No obstante, es posible tener la presión arterial alta durante años y no presentar ningún tipo de síntoma. Es por eso por lo que se hace hincapié en las revisiones de la presión arterial en el caso de las personas mayores. Una hipertensión puede aumentar el riesgo de padecer algunos problemas de salud graves, como un ataque cardíaco.

Síntomas de la hipertensión

La sintomatología que se presenta en la hipertensión puede ser muy variada. Es más, es posible que no se presente ningún tipo de síntoma y que el descubrimiento de una presión arterial alta sea cosa del azar, como en una revisión médica.

Aun así, las personas con hipertensión han señalado algunos síntomas en común que pueden dar algunas pistas, especialmente en las personas mayores:

    • Dolor de cabeza recurrente.
    • Hemorragias nasales espontáneas.
    • Nerviosismo
    • Inquietud
    • Palpitaciones
    • Temblores
    • Sensación de angustia.

Causas de la presión arterial alta

Actualmente, se conocen dos tipos de presión arterial alta, la hipertensión primaria y la hipertensión secundaria, siendo una de ellas más grave que otra.

Hipertensión primaria

Este tipo de presión arterial alta se suele dar en personas adultas y suele desarrollarse de forma gradual, además de que no suele mostrar muchos síntomas.

Se podría decir que es un tipo de hipertensión más leve, aunque igualmente preocupante, ya que avanzará con el paso de los años.

Hipertensión secundaria

La presión arterial alta también puede estar causada por una enfermedad que ya se padece. En este caso se refiere a la hipertensión secundaria. Normalmente, aparecerá de forma repentina y es más alta que la hipertensión primaria, además de más grave.

Estas enfermedades pueden provocar hipertensión:

  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Enfermedad renal.
  • Tumores de la glándula suprarrenal.
  • Problemas de tiroides.
  • Ciertos defectos congénitos en los vasos sanguíneos.
  • Algunos medicamentos, como es el caso de las píldoras anticonceptivas o los antigripales, también pueden producir hipertensión.
  • Algunos tipos de drogas, como es el caso de la cocaína.

Factores de riesgo para la hipertensión

Existen algunos factores de riesgo que pueden ser causantes de una hipertensión en personas mayores:

  • Edad: La presión arterial alta suele ser más común en personas mayores. Existe un predominio de presión arterial alta en hombres hasta 64 años, mientras que a partir de los 65 años, la prevalencia está en el sector femenino.
  • Antecedentes: La hipertensión puede ser hereditaria.
  • Obesidad: La obesidad o el sobrepeso también puede contribuir a tener la presión arterial alta. Hay que tener en cuenta que, cuanto más peso se tiene, más sangre se necesita para dar oxígeno a los tejidos.
  • Poca actividad física: Las personas que no son activas físicamente suelen tener una mayor frecuencia cardíaca.
  • Estrés: El estrés puede provocar un aumento temporal de la presión arterial. En principio no tendría que suponer un problema, pero este estrés puede desembocar en un infarto al corazón.
  • Algunas enfermedades crónicas: La enfermedad renal, la diabetes o la apnea del sueño pueden incrementar las posibilidades de padecer hipertensión.
  • El consumo de sal: El consumo de sal excesivo también puede ser un causante de la hipertensión.
  • Embarazo: El embarazo también puede provocar un aumento de la presión arterial alta.

¿Cuándo debo acudir al médico por un problema de tensión?

Una vez se llega a la edad de la vejez, realizar un seguimiento médico es imprescindible.

En ese seguimiento, el médico te medirá la presión arterial y te dará unas pautas en caso de que esté un poco alta.

Pero si lo prefieres, las máquinas para medir la presión arterial pueden darte información útil acerca de la presión arterial. Puedes tener una en casa para comprobar tu tensión a diario.

Eso sí, estas máquinas tienen algunas limitaciones, por lo que, en caso de duda, siempre será recomendable acudir al especialista.

Tratamiento de la presión arterial alta

Si tienes hipertensión, el médico te dará una serie de pautas para controlar la presión arterial alta e intentar bajarla de forma natural.

Es por eso por lo que es muy probable que tu médico te recomiende lo siguiente:

  • Realizar una actividad física con regularidad. Caminar una hora al día debería ser suficiente.
  • Mantener un peso saludable y evitar el sobrepeso. En caso de tener sobrepeso u obesidad, sería recomendable eliminar los kilos de más.
  • Seguir una dieta saludable como, por ejemplo, la dieta mediterránea.
  • Limitar el consumo de sal, preferiblemente evitarlo a toda costa.

En caso de ser necesario, tu médico te recetará algunos medicamentos que te ayudarán a controlar la presión arterial alta.

Deberás acudir a citas regulares con el especialista para comprobar que tu presión arterial está controlada.

En caso de no estarlo, el médico te recetará otros medicamentos hasta dar con los que mejor te sienten.

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